
Y el principito pregunto:
-Las espinas, ¿para que sirven?
-las espinas no sirven para nada. Son pura maldad de las flores.
-¡Oh! No te creo! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas. Y tu, ¿tu crees en las flores..?
-¡Pero no! ¡Yo no creo nada! Te conteste cualquier cosa. ¡Yo me ocupo de cosas serias!
-¡De cosas serias!. ¡Hablas como las personas grandes!. ¡Confundes todo!.. ¡Mezclas todo!
Y agrego:
-Conozco un planeta donde hay un señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho mas que sumas y restas. Y todo el día repite como tu: “soy un hombre serio”. Se infla de orgullo. Pero no es un hombre: es un hongo.
El principito estaba ahora blanco de cólera.
- hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que los corderos comen a las flores. ¬¿y no es serio intentar comprender porque las flores se esfuerzan tanto en fabricar espinas que no sirven nunca para nada? ¿No es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿No es más serio y más importante que las sumas de un señor gordo y rojo? ¿Y no es importante que yo conozca una flor única en el mundo, que no existe en ninguna parte, salvo en mi planeta, y que un cordero puede aniquilar una mañana, asi, de un solo golpe, sin darse cuenta de lo que hace?. Esto, ¿no es importante?. Si alguien ama a una flor de la que no existe mas que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira las estrellas. Se dice: “mi flor esta alli, en alguna parte…”y si el cordero come la flor, para el es como si, bruscamente, todas las estrellas se apagaran. Y esto, ¿no es importante?

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